Andalucía, la antigua Turdetania, con cerámica muy definida y sólo con decoración geométrica dispuesta en fajas que ocupan diversas zonas monocromas en la que se aprecian influencias de raíz muy lejana.

Sudeste, la antigua Contestania, la región más próxima en sus gustos artísticos al modelo griego, en donde el arte ibérico culmina en obras como las figuras humanas y de animales.

Resto del País valenciano, con los centros de Oliva, Puig, Serreta, Escuera, el Molar, y sobre todo Liria.

Zona de Castellón y Sur de Cataluña, rica en poblados con gran desarrollo de la escritura, cerámica que hereda los gustos meridionales como las decoraciones geométricas y vegetales. Solivella, Vinarragell, y muchos otros yacimientos.

Cataluña, con extensiones en el Urgel, prolongándose por el valle del Segre y del Ebro. Sidamunt.

Sur de Francia, zona de expansión en algunos momentos.

Aragón, hacia el Suroeste; desde Teruel, con figuras humanas, hasta el barroquismo de la decoración Azaila y El Castelillo de Alloza.

Celtiberia, zona de extensión, con un gusto distinto. Surrealismo en Numancia, Clunia, etc., y rápida expansión hacia la Meseta.

Después de los trabajos de Bosch, no tenemos todavía un catálogo completo de los poblados ibéricos en el Este y Sur de España, lo que no nos ha de extrañar.