Acerca de la técnica y tipo de pintura se han realizado rebuscas interesantes. Ya Puig y Cadalfach en 1915 hizo analizar la pintura de la región del Bajo Aragón, en los laboratorios de Química de la Universidad Industrial de Barcelona. Dio como resultado una mezcla de hierro, manganeso y aluminio. Más tarde, una serie de ensayos realizados en la Escola De Bells Oficis, dio 60 por 100 de minio, 30 por 100 de óxido de hierro, y 10 por 100 de ocre rojo del país. Coinciden con los resultados de Blümer y Brougniard, en Alemania y Francia respectivamente.
Gómez Moreno cree en el uso del óxido de hierro, en analogía con el arte ruprestre, ya que en muchas cuevas es frecuente encontrar hematites. Sánchez Real opina que el color era aplicado con los pinceles sobre la vasija seca pero en crudo; sobre éste se colocaría un fijador, de materia orgánica, que desparecería con la cocción. Este mismo autor estudió sendos fragmentos de Azalia y Fontscaldes, apreciando en ellos la presencia de hierro, potasio, calcio, titanio, sodio, manganeso, litio, magnesio y silicatos. También hizo el estudio espectofotográfico de dichos fragmentos. Tales estudios merecen ser continuados. En estos últimos años, nuestros colegas de la Facultad de Ciencias inician ya los estudios que nos han de resolver muchos detalles de colores y manera de aplicarlos, lo que nos proporcionará seguros argumentos.
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