La idea que la escuela del Dr. Bosch tenía sobre los iberos era la de que se trataba de una verdadera etnia ubicada en el Levante y Sur de España durante la Edad del hierro, aproximadamente desde el siglo X al I a. C. Les llamamos iberos tal como nos lo dicen las repetidas fuentes escritas debidas a los autores clásicos, que nos hablan bastante de ellos.

A partir del siglo VI a. C., o acaso antes, por influencia de púnicos y griegos desarrollaron una escultura que llamamos ibérica. Sus vestigios llenan centenares de poblados, necrópolis de incineración, más difíciles de señalar que los poblados, y algunos santuarios.

Es tal la densidad de yacimientos en el Levante y el Mediodía de España que casi no podemos andar sin pisar fragmentos de tales cerámicas, lo mismo que nos ocurre en los yacimientos romanos.